23 de octubre de 2012

La hora de la verdad en el momento más complicado

Tras dos temporadas rozando la excelencia futbolística y alzando la ensaladera del campeonato alemán con una contundencia espectacular, el comienzo de campaña del Borussia Dortmund no ha sido todo lo alagüeño que cabía esperar, especialmente en la Bundesliga, donde el conjunto de Jürgen Klopp ha cedido en tan solo 8 jornadas 3 empates y 2 derrotas, la última en el derbi del Ruhr ante el Schalke.


El equipo tiene un problema claro en el centro del campo. El fichaje estrella del pasado año, el turco İlkay Gündoğan, no ha hecho olvidar en ningún momento la marcha de Nuri Sahin, y aunque es cierto que ha dejado pinceladas de su calidad, no ha llegado a asentarse como el pivote de creacción que necesitan los 'borussers'. La falta de alternativas en esa posición también es un quebradero de cabeza para el bueno de Klopp, que cuenta con el joven Moritz Leitner como única solución en la búsqueda de un creador. También la dificultad de hacer encajar a Götze y al refuerzo estelar para este curso, Marco Reus, se han unido al rompecabezas.

No son las únicas preocupaciones que presentan los de Dortmund, ya que el equipo está lejos de su mejor versión en este arranque de competición, y pese a encuentros en los que si ha dejado una imagen fantástica, como la 'manita' endosada al Gladbach o el excelente partido realizado en el Etihad ante el City, en el que solo una legendaria actuaciación del meta 'citycen' Joe Hart evitó una goleada del Borussia, en general el equipo está falto de fluidez, chispa e imaginación, sobre todo en la parcela ancha.

Las bajas son otra dificultad añadida, ya que las lesiones han afectado a hombres claves en el esquema de Klopp, como son Schmelzer, el ya citado Gündoğan, Blaszczykowski o Mario Götze. Demasiado para un plantel que no se caracteriza por su fondo de armario, como pudimos comprobar el pasado Sábado, donde Jürgen tuvo que recomponer un equipo de circunstancias, con Großkreutz actuando como carrilero zurdo, un doble pivote poco constructivo formado por Sven Bender y Sebastian Khel, y Leitner, que durante el choque acabaría como mediocentro, escorado en el costado diestro. El invento salió mal, el Schalke fue superior en todo momento, e incluso pudo llevarse un resultado más amplio que el 1-2 final.

Ahora se aproximan partidos cruciales de cara a los objetivos del Borussia Dortmund, obligado a no fallar más en la Bundesliga si quiere mantener sus opciones de pelearle el título al hasta el momento invicto Bayern de Munich. En el próximo mes tendrá que visitar al Friburgo, al Augsburgo y al Mainz 05, y recibir en el Signal Iduna Park a Stuttgart y Greuther Fürth. En principio no se antoja como un calendario demasiado duro, pero es verdad que el margen de error es prácticamente nulo para los de Klopp, a lo que se une los compromisos en Champions, el primero mañana en su estadio ante el Real Madrid, para más tarde viajar a la capital de España, y posteriormente al Amsterdam Arena, para enfrentarse al Ajax. Envites en los que el Borussia debe dar una imagen bien diferente a la de los últimos partidos y demostrar que va enserio en la máxima competición a nivel de clubes, en la que hay muchas esperanzas puestas en Dortmund. La hora de la verdad se acerca para el BVB y lo hace en el momento más complicado de los dos últimos años.