7 de diciembre de 2012

Arnhem no quiere despertar

Situado en la zona oriental de Holanda, Arnhem es la capital de la provincia de Güeldres y una de las mayores ciudades de los Paises Bajos. A finales del Siglo IX sus bosques y colinas eran habitados por unas águilas a las que se les conocía como Arneym. De ahí proviene el nombre de la ciudad, que traducido al neerlandés significa “casa del águila”. Aquí, a orillas del río Rin late el corazón del Vitesse, que tiene su hogar en Gelredome, un moderno estadio multiusos con capacidad para 25.000 aficionados, y que como curiosidad cuenta con unos raíles que permiten la extracción del césped cuando al recinto se le da otra utilidad diferente a la futbolística. También posee una cubierta que permite que el estadio pueda ser techado por completo.


El Vitesse es uno de esos clubes humildes cuyo trabajo no suele verse recompensado con grandes logros, y que en sus más de 120 años de historia -fue fundado en 1892-, tiene como mayores éxitos el haberse proclamado subcampeón de liga -en seis ocasiones- y de copa -en otras tres-. Sin embargo, cuando echamos un vistazo a la clasificación actual de la Eredivisie vemos al Vitesse encaramado a lo más alto, liderando la tabla junto al Twente, siendo el equipo menos goleado del campeonato, el único que lo ha ganado todo fuera de casa -7 victorias en otros tantos encuentros- y despertando la más ferviente ilusión en su hinchada. Muchos no creen que puedan aguantar el ritmo, otros tantos no lo consideran como un rival serio para pelear el campeonato, pero en Arnhem hacen oídos sordos, saben que no están ahí por casualidad y que es el fruto de mucho esfuerzo, por eso se limitan a jugar, luchar y dibujar sonrisas en los rostros de sus simpatizantes.


Juventud y talento

La dirección deportiva del club ha demostrado en los últimos años un gran ojo a la hora de moverse en el mercado, firmando jugadores de puntos muy diversos del planeta, pero que han rayado a muy buen nivel. De todos es sabido que la Eredivisie es uno de los campeonatos que más apuesta por los jóvenes, y el Vitesse no es ni mucho menos una excepción, de hecho la media de edad de su plantilla no supera los 23 años. A ello suma grandes dosis de calidad en todas sus líneas, en especial de mediocampo hacia adelante, donde la velocidad y la técnica son características comunes en la mayoría de los integrantes del ataque.



Desmenuzando la propuesta futbolística del Vitesse, podemos observar que su técnico Fred Rutten suele decidirse por un 4-2-3-1, que también se transforma con frecuencia en un 4-4-2. Es un equipo con unos principios muy marcados, que intenta en todo momento sacar la pelota limpia desde atrás, con dos centrales que rara vez optan por desprenderse del esférico en forma de despeje o balón largo. Busca siempre la posesión y se encuentra muy cómodo llevando el peso del partido. Las bandas cobran gran importancia en el Vitesse, tanto los laterales como los volantes, que adquieren una notable incidencia en el juego.

En el mediocentro nos encontramos con un organizador puro como es Theo Janssen -el fichaje de relumbrón para esta temporada-, acompañado habitualmente de Marco Van Ginkel, que realiza una gran labor de desgaste, abarcando mucho espacio en el mediocampo y con una interesante llegada desde atrás. La banda derecha es propiedad de Renato Ibarra, el joven ecuatoriano que está creciendo a pasos agigantados y que otorga potencia, desborde y grandes ayudas al lateral, además de ser uno de los grandes estiletes del equipo en ataque merced a su endiablada velocidad.

Como todo buen equipo, el Vitesse también posee alternativas en sus disposiciones tácticas. De esta forma, no es extraño que cuando juegan como local Janssen pase a cubrir ligeramente el lateral izquierdo -aunque igualmente sigue siendo el encargado de generar juego-, para que el lateral zurdo Van Aanholt disponga de todo el carril para aprovechar su profundidad, y Kakuta, un mediapunta que suele jugar escorado en banda izquierda, caiga constantemente al centro para participar en la construcción. La movilidad de los dos puntas que suele alinear Rutten, Jonathan Reis y Wilfried Bony, ofrecen numerosas variantes al equipo. En principio es Reis el que acostumbra a partir como enganche por detrás de Bony, aunque es frecuente que ambos permuten de posición y además participen de forma constante en el juego, viniendo a recibir a zona de tres cuartos. También en la gran versión que está dando el brasileño está una de las claves del éxito de este Vitesse, en el que Reis ha encontrado el acomodo perfecto para desplegar su mejor fútbol.


La estrella se llama Wilfried Bony


Aterrizó en Arnhem hace casi dos años procedente del Sparta de Praga, y desde entonces su crecimiento ha sido fulgurante. Ya es internacional habitual con Costa de Marfil y en los últimos tiempos sus excelentes actuaciones han hecho que los rumores sobre su salida a grandes clubes se hayan disparado. Luce el dorsal número 9 y en su haber acumula 15 goles en 13 partidos, pero decir que Bony es un 'killer' sería excesivamente simple además de irreal, porque el costamarfileño es más que eso, para el Vitesse mucho más que un simple finalizador. No es un delantero al uso, no es excesivamente espigado, es diferente.

Físicamente muy fuerte, posee un tren inferior tremendamente potente. Y aunque suene raro viendo sus cifras, pasa muchísimos minutos fuera del área. Le gusta intervenir constantemente en el juego del equipo y no es para nada extraño verle aparecer por el mediocampo o ser el que asista a otro jugador del ataque. Cuando sprinta siempre da la sensación de hacerlo a medio gas, como si tuviese una marcha más que no ve necesaria sacarla a relucir en todo momento. Protege la pelota a las mil maravillas, eso sus compañeros lo saben y le buscan siempre, para que él anteponga su cuerpo, en otra de sus virtudes que le caracterizan. También merece la pena destacar su cambio de ritmo, su aceleración y una calidad técnica notable. Con gran golpeo de balón, no se lo piensa a la hora de soltar el latigazo. Es de esos jugadores que transmiten siempre una gran seguridad en todo lo que hacen, quizás porque a sus casi 24 años Bony ya esté maduro, está explotando y ve como la Eredivisie se le empieza a quedar pequeña.



Los fríos números dictan que hasta 50 de las 56 ediciones que se han disputado de la Eredivisie se dividen en tan solo 3 vitrinas, la del Ajax, la del PSV y la del Feyenoord, un territorio que era exclusivo hasta hace bien poco, pero que equipos como AZ y Twente han acechado, y que ahora anhela otro humilde como el Vitesse, que en un histórico arranque ya ha conquistado templos como el Amsterdam Arena o el Philips Stadion, y que seguirá peleando porque Arnhem no despierte de este maravilloso sueño.