1 de diciembre de 2012

West Bromwich Albion, el trabajo más perfecto de Steve Clarke.



Hay equipos infravalorados, y luego está el West Bromwich Albion. Es muy difícil destacar en la Premier siendo un equipo de medio pelo. La suprema competitividad que hay entre los equipos de arriba hace que los demás tengan que hacer lo imposible para poder colarse entre ellos. En Inglaterra, la clasificación a Europa se vende muy cara y es casi imposible que un equipo que no pertenezca al TOP 6 (City, Chelsea, United, Arsenal, Liverpool y Tottenham) pueda conseguir el difícil reto de acabar a final de temporada en los puestos privilegiados de la clasificación. Pero esta campaña está ocurriendo, lo estamos viendo. El WBA de Steve Clark ha logrado meterse de lleno en la zona noble de la tabla tras un primer tercio de liga impecable, sin embargo, da la sensación de que se habla muy poco de ellos, es más, no se habla nada de los Baggies si hacemos caso a lo que están consiguiendo. Hoy vamos a analizar de manera detallada el estilo de juego que ha impuesto el bueno de Clarke, los pros y los contras de un equipo que está volando muy alto en esta Premier.

Empecemos desde la base, el conjunto. Aquí no hay super estrellas, ni siquiera jugadores que destaquen por encima del resto, el éxito del WBA se compone a base de un bloque sólido, con jugadores con cualidades específicas para cada posición del esquema táctico y con un equipo hecho a la medida del entrenador. Steve Clarke sabe a la perfección lo que tiene y como quiere maniobrar con ello, y así lo está ejecutando partido tras partido. No pretendemos desenmascarar las ideas del entrenador, a nadie más que nosotros nos interesa que el WBA siga ahí, si no analizarlas detenidamente para acercarnos un poco más a las ideas futbolísticas del entrenador revelación de la Premier, al fin y al cabo, nadie sabe más de fútbol que los entrenadores. Virtudes, defectos, claves… Así es la revelación de esta maravillosa Premier League inglesa 2012/2013.

CLAVES: Orden por encima de todo, atacar con el balón y defender sin él, que cada uno cuide lo suyo.

El WBA es un equipo que busca el orden por encima de todo. Las disposiciones tácticas que nos ha presentado Steve Clark a lo largo de la temporada así lo confirman, con un predominio del 4-4-2 (y posibles variaciones), el esquema táctico por excelencia del fútbol modesto. Defensivamente, es un equipo que se olvida del balón, que no presiona ni inflinge un daño severo a su rival a base de faltas reiteradas, si no que le concede espacios a la hora de replegar y busca lo más rápido posible el posicionamiento en zona, cada uno a lo suyo pero todos pendientes de todos. Otro punto a destacar es la gran solidaridad colectiva, todos atacan y todos defienden, siendo habitual el ver bascular al equipo hasta con ocho jugadores y buscar el contragolpe con un mínimo de 6 hombres generando situaciones de pase. Ahí es absolutamente clave Shane Long, el delantero irlandés atraviesa un momento espléndido y no solo aporta en forma de goles a su equipo, que también. Sus movimientos hacia fuera del área, generalmente cayendo al flanco izquierdo, posibilitan que los jugadores que llegan desde atrás tengan más facilidad a la hora de pisar el área rival.


También es un equipo en el que las variantes se antojan vitales. En el centro del campo se agolpan jugadores capaces de adaptar su fútbol según lo requiera el partido. Por ejemplo, hasta el sábado pasado (frente al Sunderland), el centro del campo era “territorio Mulumbu”. El congoleño lo había jugado todo hasta entonces. Era indiscutible para Clarke en la medular y sus compañeros se iban alternando depende del partido, generalmente es Claudio Yacob el acompañante, pero también hemos visto en ese rol a Zoltan Gera o incluso a Morrison en momentos puntuales. Pero frente al Sunderland el equipo no pudo disponer del africano y decidió apostar por una pareja formada por Yacob-Morrison, colocando a Gera unos metros más adelantado. Pues bien, el equipo no solo mostró una increíble adaptación al cambio, si no que además mejoró en muchos aspectos como la limpieza y la fluidez a la hora de hacer circular el balón.

Y si de variantes hablamos, es imposible no hacer mención al puesto de delantero. Hasta ahora, es indiscutible hablar de Shane Long como el punta fijo del equipo, pero digo hasta ahora porque su recambio natural, Romelu Lukaku, está cuajando unas cifras impresionantes si hablamos de goles por minutos jugados. Con su gol ante el Swansea, el belga ya lleva 5, los mismos que Long en un período de tiempo mucho más reducido, sin embargo, ya hemos comentado que el irlandés no solo aporta goles, si no que también los da, alcanzando una cifra de 5 asistencias en este primer tercio de temporada. Es por eso que Clarke tiene decidido seguir confiando en él como el referente titular del equipo y dejar a Lukaku para matar en segundas partes. Habrá quien prefiera a uno y quien prefiera al otro, pero lo que es innegable es que Clarke está acertando de lleno a la hora de elegir el momento de los puntas.

PROS: Solidaridad absoluta, correr mucho para poder respirar tranquilos.

El todos para uno y uno para todos que ha implantado el técnico escocés permite que el equipo pueda hacer alarde de grandes dotes físicas a la hora de afrontar los distintos ritmos del encuentro. Ha conseguido sumar a todos los jugadores a la causa y todos saben que para ganar hay que correr, para adelante y para atrás, y sin parar. Esto posibilita el defender en zona sin tener que presionar con uñas y dientes, no hay mejor presión que una buena colocación. El bascular hasta con 8 jugadores hace que el rival tenga que sumar efectivos al ataque para poder generar peligro, es ahí cuando el WBA alcanza su excelencia colectiva. Si al rival le da por perder el balón en un momento de descolocación, cuidado. La transición defensa-ataque se personifica en los pies de Zoltan Gera, este, salvaguardado por Yacob y Mulumbu, busca rápidamente las opciones de pase que abren tanto Long como Odemwingie o Chris Brunt llegando desde las bandas. Ahí el West Brom se vuelve un equipo letal e imprevisible, ya que cualquiera puede acabar en el lugar menos esperado y con esto, se avecina la llegada del gol.


CONTRAS: A veces el orden se convierte en locura.

Todo lo comentado anteriormente tiene sus pros a la hora de hacer frente a rivales que mantengan la posesión del balón, que lleven el peso ofensivo del partido. Sin embargo, cuando el contrincante posee las mismas características de juego, el partido se vuelve un tanto complicado. El West Brom es un equipo que disfruta con el balón, lo que no quiere decir que le guste llevar la iniciativa. Con el paso de los minutos si el equipo no se encuentra cómodo empiezan las acciones desesperadas. Balones largos, poca fluidez y más ímpetu que ideas a la hora de atacar, esto hace que el partido se vuelva un “correcalles” y como la presión no es la virtud especial de este equipo, si el rival posee jugadores con gran capacidad de llegada a puerta los problemas se generan por si solos, convirtiendo el orden táctico en disposiciones alocadas, como pudimos ver ante el Swansea, donde jugadores con grandes argumentos de llegada como Michu o Routledge encontraron un tesoro en la defensa blanquiazul.

Sea como sea, Steve Clarke ha logrado hacer del WBA un equipo competitivo a la par que divertido. Los partidos de los Baggies no solo no defraudan nunca al espectador, si no que además se han hecho con un sitio fijo en la agenda futbolística de muchos. No sabemos como afrontará el equipo el segundo tramo de la temporada, si caerá más pronto que tarde o si por el contrario logra mantenerse en los puestos de arriba para sorpresa de muchos, solo podemos desear que los resultados sigan siendo favorables y que Clarke nos siga sorprendiendo, nos siga dando motivos de análisis y sobretodo, nos siga haciendo disfrutar como hasta ahora. Esperemos que este artículo no se diluya con el tiempo y sirva de apoyo a muchos y durante mucho tiempo, ya que sería la señal perfecta de que las cosas marchan bien por West Midlans.