28 de junio de 2013

Fichajes a seguir: Marko Marin

Uno de los grandes estímulos del verano para todo futbolero que se precie es el mercado de fichajes. Los refuerzos que llegan a cada equipo, bajas, altas y las confecciones de las plantillas de cara a la temporada que se avecina, nos mantienen en vilo durante los meses más calurosos del año. Hoy, estrenamos esta sección, en la que nos detendremos en algunos fichajes que nos pueden parecer interesantes. El elegido para comenzar es, como pueden leer en el título, Marko Marin. Su destino será el Sevilla.


Nacido en Bosnia, pero residente en Alemania, Marko comenzó a jugar al fútbol en el modesto SG 01 Höchst, pero su formación se cocinó entre las cantera del Eintracht y las inferiores del Borussia Mönchengladbach. Aquí debutó en Marzo de 2007, y aquí, la temporada siguiente, fue donde empezó a labrarse un nombre como uno de los jugadores con mejor futuro del país teutón. El 'Gladbach' andaba por esa época en la Bundesliga 2, y las buenas actuaciones de Marin, importante para que su equipo lograra el ascenso, ya eran seguidas por los equipos de la primera alemana. 

En el verano de 2009 da un salto importantísimo para su carrera. Llega a Bremen, previo pago de unos 10 millones de €, y en su primera campaña se convierte en una de las grandes sensaciones del campeonato, formando una sociedad maravillosa con el hoy madridista Mesut Özil. Las dos temporadas siguientes de Marin no fueron tan exitosas, y aunque siguió mostrando un rendimiento óptimo, no terminaba de cumplir las expectativas creadas. Quizás por eso, sorprendió su marcha al Chelsea. Abramovich, tras ser campeón de Europa con un juego nada vistoso y tirando casi de un milagro en las dos últimas rondas, se propuso "imitar" el modelo Barça. Ganar gustando. Para eso, invirtió en futbolista con sobradas condiciones para desplegar un futbol vistoso y de mucho talento. Eden Hazard, Oscar y Marko Marin. Todo hacía presagiar que el protagonismo del alemán no sería demasiado relevante, y los pronósticos se cumplieron. Su temporada en Londres ha sido en blanco. Protagonismo nulo, en un equipo que ha disputado esta temporada pasada hasta seis competiciones. Urgía un cambio.

¿Qué puede ofrecer Marko Marin a Unai Emery?

Varias cosas. En primer lugar versatilidad. El flanco derecho del ataque sevillista ha quedado huérfano tras la marcha de Navas al City. Ese será el sector donde más veremos a Marin, pero hay que decir que no es un extremo clásico como lo es el palaciego. Muy pequeño,  apenas 170 centímetros de altura, rápido y con una gran capacidad para asociarse, posiblemente la cualidad que más caracteriza a Marin. Puede salir tanto por dentro como por fuera, se deja caer de forma continua por el carril central, pese a partir desde una banda, buscando cierta libertad de movimientos. Su buen nivel combinativo favorece a la fluidez de las transacciones ofensivas. Más pasador que llegador, si lo ve claro no duda en intentar el disparo desde media distancia. El punto en el que más ha flaqueado siempre Marin es el de la regularidad, le cuesta mantener línea alta de juego de forma constante.

Campeón de Europa sub-21, consiguió la medalla de bronce en el Mundial de Sudáfrica 2010, ahora Marin llega cedido sin opción de compra a Sevilla. Necesita confianza y mucha continuidad, tras bajar su nivel en los últimos años en Bremen y la inactividad sufrida en Stamford Bridge. Veremos si, a sus 24 años, consigue relanzar una carrera que prometía días de gloria.

21 de junio de 2013

Mundial Sub. 20 Turquía: "Que rueden los sueños".


Mientras algunos estamos todavía de resaca futbolera por lo ocurrido en el reciente Europeo sub. 21 de Israel, el fútbol sigue sin darnos una tregua veraniega y todavía no nos va a permitir relajarnos en el sofá o en la playa como es debido. Porque aunque todos sabemos que nuestras mentes están puestas ya en esos mojitos a pie de playa, o en esos tupperwares de filetes empanados y tortillas que con tanto cariño nos preparan nuestras madres, el fútbol parece empeñado en decirnos que todavía no ha llegado ese momento. Que si, que hoy es por fin 21 de Junio, el día en el que el solsticio de verano marca el inicio de la estación predilecta de nuestro país, el día en el que los estudiantes (la mayoría, a los universitarios aún les queda) quitan sus libros de la mochila para dar paso a las chanclas, los bañadores y las toallas con el escudo de su equipo… Pero, también es el día en el que arranca otra de las grandes citas balompedísticas del verano, el Mundial sub.20, residente este año en la exótica Turquía.

Y es que, si hasta hace un par de días disfrutábamos y de qué manera con los regates imposibles de Isco, las internadas por banda de Tello o los goles de Álvaro Morata, ahora nos tocará hacerlo con la magia de Gerard Deulofeu, los pases dibujados de Oliver Torres o la potencia impregnada en las botas de Jesé Rodríguez. Porque está claro que esto no se acaba, que España tiene cuerda para rato y que aún nos queda mucho por disfrutar de ella en el ámbito futbolístico. Porque si ahora mismo los grandes están compitiendo por ser los campeones de todas las confederaciones del mundo, los chicos de la sub.20 lo harán a partir de esta misma tarde ante Estados Unidos para coronarse como los reyes absolutos del planeta.


Pero ojo, que no están solos. En un torneo marcado en gran parte por la ausencia de las siempre temidas Brasil y Argentina, hay más equipos -y algunos muy buenos- que harán que España tenga que dar lo máximo de si para conseguir su objetivo. Entre ellos, podemos destacar a Francia, la pequeña de les bleus es a priori el rival más fuerte con el que España tendrá que lidiar. Jugadores como Kurt Zouma, Paul Pogba, Kondogbia, Veretout o Yaya Sanogo entre otros corroboran el hecho de que Francia no ha venido al torneo a pasearse, sino también a conquistarla.

Un escalón por debajo de ambas están selecciones como Uruguay, Colombia, Chile, Portugal, Inglaterra, México o Croacia. Selecciones siempre duras de roer y entre las que se encuentran jugadores de gran calibre como Bruma (Portugal), Juan Quintero (Colombia), Bryan Rabello (Chile),  Nicolás Lopes (Uruguay), Jorge Espericueta (México) o Abbosbek Makhstaliev (Uzbekistán) entre otros, que harán del torneo un escaparte perfecto para los numerosos ojeadores y cazatalentos que cada año se dan cita en este tipo de competiciones.

Muy atentos también a Grecia, a quien le dedicamos un renglón especial por el gran torneo que culminó en el Europeo sub.19 que se celebró el año pasado por estas mismas fechas en Estonia. Los helenos fueron la gran sorpresa del torneo a pesar de perder en la final ante nuestra selección. Dejaron por el camino a grandes combinados como Francia, Portugal o Inglaterra y llamaron la atención especialmente por el estilo de juego ofensivo marcado por el gran torneo de sus 4 figuras de arriba: Charis Lykogiannis, Giannis Gianniotas, Giorgios Katidis y Dimitrios Diamantakos, el hombre gol de esta selección. De estos cuatro, solo Katidis (a quien muchos veían como la gran referencia de este combinado) no ha entrado en la convocatoria, por lo que Diamantakos, Gianniotas y Lykogiannis entre otros tendrán la oportunidad de vengar aquella final perdida ante los mismos hombres que hoy componen el grupo de la selección española.


En definitiva, que de vacaciones aun nada, que nos queda un torneo apasionante por ver y muchísimos jugadores en los que fijarnos de cara al futuro. Los nombrados en este artículo son solo una pequeña muestra de la gran cantidad de talentos que nos esperan en Turquía. Así que de momento guarden los mojitos y el tupper en la nevera y saquen sus libretas y bolígrafos para apuntar todo lo que nos deparará este torneo. ¡NO SE LO PIERDAN!

20 de junio de 2013

Sueño de una noche de verano


Cerca de medianoche, está a punto de empezar un encuentro de un torneo de selecciones con bastante cartel, pero que en la mayoría de enfrentamientos suelen quedarse en mucho ruido y pocas nueces. Gana el favorito con demasiada frecuencia. Como el cansancio comienza a hacer mella, pero un partido de fútbol siempre es atrayente, le das los primeros minutos para ver si merece la pena seguir tragándote lo demás.

Y vaya si merece. Empiezas a ver a una selección de la que el narrador y su amigo de turno apenas conocen un par de palabras. La de sus nombres. Van como motos y esa moto se está llevando por delante a uno de los gigantes. La cosa se pone interesante. Piensas en el helado, pero ya es demasiado tarde. Esto ha dejado de ser un partido de cierto entretenimiento para convertirse en un foco del que sorber información. Y disfrutar, porque observas que a un 'todopoderoso' como es Italia, que de la mano de Prandelli ha cambiado radicalmente el estilo histórico que lo ha hecho reconocible y está consiguiendo un éxito estético digno de admirar, lo están apabullando una legión de pequeños de ojos rasgados que corren a la velocidad de la luz. 

Desde la fascinación que me produjeron los 90' de los nipones, intentaré transmitir lo que hicieron los japoneses. Ensancharon el campo desde el primer instante. Tocaron, mucho y muy bien. Una velocidad en la transición de balón estupenda y una altísima precisión en un juego combinativo que hizo saltar por los aires la idea de Italia y el plan de Cesare. De hecho, a la media hora de partido llegaba el primer cambio transalpino. Fuera Aquilani, dentro Giovinco. El repaso estaba siendo importante. Ni así. Al momento Shinji Kagawa colocaba el 2-0.

Reaccionó Italia antes del descanso. Bueno, mejor dicho, anotó un gol en otra genialidad de Pirlo, para poner en bandeja un testarazo de De Rossi. Ya en ese momento dejaban entrever los japoneses una ternura defensiva preocupante. Tanto, que en un abrir y cerrar de ojos, nos fuimos al descanso, volvimos, y en otro error defensivo de Japón y un penalti 'light' señalado a favor de Italia, los 'azzurros' le dieron la vuelta al duelo. 

Cuando parecía que todo lo anterior moriría en una lenta agonía de tedio e intranscendencia, Japón se lió la manta a la cabeza y se propuso fascinarnos aún más. Defensa de 3, más toque, más velocidad, más agresividad con la pelota, más descaro, más verticalidad, más ganas de ganar si caben. Se lanzaron al cuello italiano, les empataron, los tuvieron en ese alambre en el que tan bien se maneja Italia, y cuando el campo estaba totalmente inclinado hacia Buffon, De Rossi se inventó un pase perfecto, y Giovinco asestó una puñalada mortal a las ansias de victoria de Japón.


Tampoco se rindieron ahora. Corrieron todavía más (¿¡se puede!?). Honda culminó un partido primoroso y Japón siguió teniendo acongojada a Italia. No lo conseguiría. Volvió a perder la oportunidad de ganar a un grande y hacer algo realmente importante. Quedó fuera de la Confederaciones, pero para algunos, quizás eso fue lo de menos. No para los japoneses, por supuesto. Pero las dos horas de placer improvisado que Japón nos regaló ayer deberían tener un premio mucho mayor. La valentía, el coraje y la vistosidad de su propuesta no tuvieron límites. Se despojaron de toda timidez y complejo que les pueda acuciar en las grandes citas. Ayer solo faltó la puntería, ese milímetro que te da la gloria o te la quita según multitud de factores que actúan en una décima de segundo decisiva. Un elemento demasiado ínfimo como para impedir quitarnos el sombrero ante la Japón que ayer nos enamoró. Cuando todo acabó, me quedaron dos sensaciones sumamente personales. La primera, en estos partidos el marcador me da absolutamente igual. La segunda, Japón consiguió quitarme el sueño.

19 de junio de 2013

El día de Thiago


El talento necesita libertad para lucir, al igual que el genio necesita confianza, primero para creer en sí mismo, segundo para mostrarla a los demás. Dos palabras, libertad y confianza, que hace tiempo que el bueno de Thiago no sentía. Anotar un 'hat-trick' en una final de un europeo sub-21 no es baladí. Al igual que tampoco lo fue la actuación que cuajó ayer el mayor de los Alcántara, en el que fue, quizás, su mejor encuentro desde que llegase al profesionalismo. Cuanto todos presagiaban un duelo Isco-Verrati, irrumpió con fuerza Thiago. Con la fuerza que se le presuponía cuando saltó el escalón del primer equipo del Fútbol Club Barcelona. Exigido desde muy temprano a rayar a una altura para la que se necesita un determinado proceso de aprendizaje, la sensación dominante es que Thiago lleva tiempo que no progresa como debería y como se esperaba, en un jugador en el que hay depositada una fe infinita. 

Cuando la principal virtud de un futbolista es el talento innato, hay aspectos que son de difícil entrenamiento, y uno de ellos es el hecho de sentirse importante. Es prácticamente imposible formarse como futbolista de élite sin continuidad. Disputando poco más que partidos de copa ante rivales menores, o minutos "de la basura" en choques algo más trascendentes. A grandes rasgos, en eso podríamos resumir la andadura de Thiago en el primer plantel culé. Le hemos visto en bastantes ocasiones salir desde el banquillo, mostrarse impreciso, errar continuamente en el pase, perder infinidad de balones, puede que fruto de una ansiedad propiciada por intentar demostrar algo que en escasos minutos es demasiado complicado. Tampoco se le puede culpar a los técnicos azulgranas del estancamiento de su progresión. Es prácticamente imposible sentar a nadie del once titular barcelonista.

Ahora, en un verano en el que se ha empezado a hablar de su marcha del club, Thiago vuelve a Can Barça con el credito que le otorga el haber realizado un buen europeo y una excelente final, merced a los cuales ha recobrado la sonrisa en el césped. Puede que sea el impulso que necesite la carrera de un jugador al que se le mirará con lupa, por que posee unas condiciones tan diferentes como espectaculares. No hay que olvidarse que el Iniesta que hizo que al fútbol español se le respetara en cualquier lugar del mundo, tampoco fue un talento precoz, o que el Xavi Hernández que ya es una leyenda viva de nuestro balompié, era más que cuestionado en 2008. Lejos de comparaciones futbolísticas, sí sería recomendable poner en práctica la virtud de la paciencia.

2 de junio de 2013

Las notas de la temporada 2012/2013.


Se acabó lo que se daba. El fútbol en España ha acabado. Se acabaron los domingos de sol y radio, se acabaron los sábados de fútbol y fiesta, se acabaron los viernes de libros y estadios y, por suerte, se acabaron los lunes de fútbol descafeinado. Ya no habrá más previas, ya no habrán más post-partidos, ya no habrán más balones por el suelo ni focos por el cielo. Todo esto dejó de existir ayer a eso de las 23:00 de la noche. La última jornada de la liga de las estrellas cerró el telón para gozo de muchos y llantos de otros. Porque si, porque hoy España ríe y llora a partes iguales las desavenencias de su equipo. De norte a sur, los periódicos reflejan en forma de imágenes y letras lo que los aficionados sienten en lo más profundo de su alma, un sentimiento que un día después, se vive de forma distinta por las calles. Que se lo pregunten a Galicia, o si no, basta con darse un paseo por las calles de Donosti o Sevilla.

Nosotros, como no podía ser de otra manera, queríamos darle un toque distinto al cierre de esta gran temporada. Además, vamos a aprovechar para darle un homenaje (y de paso mucha fuerza), a la mayor parte de nuestros lectores que a partir de mañana tendrán que cambiar las tardes de fútbol por tardes -y mañanas, y noches, y madrugadas…-  de libros y apuntes. Para ir entrando en materia y ponerlos en contextos de la forma más suave posible, hemos decidido que el artículo que resuma la temporada 12/13 sea una especie de transición entre lo docente y lo futbolero. Sin más demora, os dejamos ya con el boletín oficial de notas de la Liga BBVA.

MATRÍCULA DE HONOR.

Dos equipos han sido los galardonados con este distintivo premio. Atlético de Madrid y FC Barcelona. Ambos han sido los auténticos triunfadores de este curso, el primero ha cuajado una temporada de ensueño, ha conseguido ser tercero en liga con una ventaja aplastante sobre su más inmediato perseguidor y lo más importante, su triunfo en la final de la Copa del Rey elevó a los altares a los pupilos del Cholo Simeone, sin duda alguna, tutor de tutores esta temporada.

Por su parte, el FC Barcelona consiguió el objetivo de volver a recuperar la liga que el año pasado le ganó el Real Madrid. 100 puntos que igualan el récord que su archirrival consiguiera al año pasado superando todos los registros jamás escritos en la historia de la liga. En las demás competiciones no vamos a entrar, puesto que esto solo se trata de lo realizado en el campeonato español.

SOBRESALIENTE.


El sobresaliente, ese premio tan buscado y tan pocas veces logrado por la mayor parte de los estudiantes del mundo, es este año para la Real Sociedad de Montanier. Increíble, impresionante, histórico, épico. Todos los calificativos se quedan cortos para definir el temporadón que han hecho los donostiarras. La Liga de Campeones los espera con los brazos abiertos, un mérito que se han ganado con derecho propio, por resultados, por fútbol, por juego,  por espectáculo. Ha sido sin duda el gran animador de esta liga. Parecía que el objetivo se podía escapar en la última jornada pero su rival no hizo los deberes en Sevilla y esto otorgó a los blanquiazules el premio que tanto ansiaban sus aficionados en las últimas semanas. Enhorabuena realistas, nadie duda de que competiréis con los mejores la temporada que viene, solo queda el último paso: Superar la ronda previa. Lo vais a conseguir, seguro.

NOTABLE.

Como en cualquier clase, los notables siempre se han dividido en dos partes, el notable alto y el notable bajo, el ocho y el siete. Aquí también vamos a dividir puesto que queremos que este artículo sea un fiel reflejo de la sociedad española estudiantil. Vamos primero con el alto.

El Betis: Lo del Betis es un notable tirando a sobresaliente. La temporada que ha cuajado el conjunto heliopolitano ha sido impecable salvo por varias manchas que apenas ensucian una temporada de ensueño para los hombres de Pepe Mel. Han superado el objetivo de la permanencia de largo y se han afianzado durante toda la temporada en los puestos nobles de la clasificación. Ayer consiguió el punto que necesitaba en el campo del Levante para certificar matemáticamente su participación en Europa. A falta del recurso del TAS que los puede dejar sextos, la séptima plaza es un premio más que merecido para un equipo que ha sabido aprovechar al máximo sus virtudes dejando a un lado sus defectos. Enhorabuena a los béticos porque ocho años después, ha vuelto el EuroBetis.


Málaga y Rayo: El notable “bajo” va para ellos. Por supuesto entre comillas, porque la temporada de ambos también ha sido digna de admirar, sobre todo la del Rayo que con uno de los presupuestos más bajos de primera ha peleado con uñas y dientes por entrar en Europa hasta el último segundo. Un premio que está por ver si llega o no, y es que como tantos otros equipos de primera, queda a expensas de lo que decida el TAS. De igual modo queda el Málaga, una temporada notable en liga y sobresaliente en Europa, donde los de Pellegrini pusieron el nombre de la ciudad costa soleña en lo más alto de los lares del fútbol del viejo continente. Al igual que su compañero de nota, queda por saber si podrá defender de nuevos sus colores por el continente la temporada que viene, pero pase lo que pase, no podríamos olvidarnos de felicitarlos por lo que han logrado este año.

BIEN Y APROBADOS.

En esta lista entran todos los demás equipos de la liga que seguirán el año que viene dando el cayo en primera división. Destacan en esta lista Getafe, Valladolid y Levante. Tres de los equipos más humildes de nuestra liga que han conseguido de todas todas el objetivo de permanecer otro año más en la máxima categoría del fútbol español.


Caso diferente es el del Sevilla de Emery, al que los profesores aún no han podido evaluar por falta de consenso. Al igual que Rayo y Málaga, queda a la espera de lo que decida el Tribunal de Arbitraje Deportivo. La decisión de este marcará la nota y la temporada del conjunto hispalense, que puede ser buena y nefasta a partes iguales, puesto que a priori era uno de los conjuntos que pelearía con Valencia y Atlético por finalizar la temporada en puestos de Liga de Campeones. Lo cierto es que el TAS puede otorgarle a los sevillanos un premio que quizás no merezca por la labor realizada esta temporada, en la que se ha visto superado continuamente por rivales de menor calibre. Pero al fin y al cabo, la última palabra la tienen ellos, y nosotros no somos nadie para desmerecer la oportunidad de jugar competición europea el año que viene por parte del Sevilla.

LOS SUSPENSOS.


E inevitablemente, llegamos a los equipos suspendidos. No vamos a hacer más sangre con ellos puesto que el descenso de categoría ya es algo más que doloroso para los aficionados de Mallorca, Zaragoza y Depor. Se van tres históricos de nuestra liga para conformar una de las segundas divisiones más apasionantes de los últimos años. Estos tres se unirán a otros históricos como Sporting, Alavés o Tenerife en lo que será una carrera frenética por volver a lo más alto lo más pronto posible. Queremos mandar un fuerte mensaje de ánimo para todos ellos y desearles una pronta vuelta a los campos de primera. Con su despedida, se va un trocito del nivel de nuestra liga. Os esperamos.

18 de mayo de 2013

Made in Atleti

Acaba de concluir la final de la Copa del Rey. Ninguno de los equipos que la han disputado copa mis sentimientos, sin embargo, hay uno que ha conseguido emocionarme. Da la casualidad de que es el ganador, algo que no me suele ocurrir con frecuencia. Pero cuando eres neutral, y ves que un equipo que es inferior a otro pone el corazón para superarle, te gana. Si además es capaz de vencer, te alegras.


Eso fue el Atlético de Madrid en Chamartín. Corazón, con ciertas dosis de cabeza, pero sobre todo corazón. Supongo que cuando desde la grada te insuflan constantemente un entusiasmo exacerbado el oxígeno te llega un poco más. La pasión estaba servida. Porque un derbi es sinónimo de pasión. Porque Atlético de Madrid es sinónimo de pasión. Y porque este Atlético ya es el de siempre. Ha vuelto un grande gracias a Diego Pablo Simeone. Correrán ríos de tinta en los próximos días sobre la labor del argentino, ¿pero quizás es para menos?. Simeone es la sangre que hace latir a un club que presentaba una arritmia completa cuando el bonaerense arribó en el Manzanares. Lo revolucionó todo tocando aparentemente poco. Su figura no termina de concordar con su forma de proceder como técnico. Parece un tipo duro -y creo que lo es-, pero también tosco, bronco. Sin embargo, huye de titulares. Escapa de las portadas. Se rie de las polémicas. No destila ni un gramo de pedantería.

Lo que más me fascina de Simeone es su infinita hambre de gloria. La clarividencia del camino que quiere recorrer. Y el cómo lo quiere recorrer, por supuesto. Sabe perfectamente lo que es el Atlético de Madrid, lo que significa y lo que mueve dicho sentimiento. Lo que pretende es situar la época contemporánea de la institución a la altura de una historia ilustre. Despertar el orgullo de los que pagan hacia los que cobran. Y vaya si lo está consiguiendo. 


Igual de claro que lo que pretende alcanzar, tenía Simeone que el Real Madrid era superior de cara a esta final. Que llevaban prácticamente tres lustros sin ganar un mísero partido al eterno rival. Que desde el famoso doblete el Atleti no alzaba este trofeo. Curiosamente desde que el técnico era jugador. ¿Casualidad? es probable. Por eso, el trabajo psicológico del 'staff' técnico a buen seguro fue arduo y tenaz. El primer objetivo del Atlético de Madrid ayer no era ganar, era competir. Ser un rival serio. Un enemigo complicado. No bajar los brazos si las adversidades llegaban, que a buen seguro llegarían. Como llegaron antes del cuarto de hora de partido. Godín se despistaba, Cristiano ejecutaba y el Real Madrid se adelantaba. A la primeras de cambio. Una película vista demasiadas veces en los últimos 14 años. Había que dar un giro al guión. La pelota debía tener poco protagonismo si el Atleti quería seguir vivo. Simeone lo sabía. Orden, presión y trabajo. El fútbol era cosa de un turco que nos dejó las gotas más talentosas de la final. El Atleti ahogaba a los blancos sin volverse loco. Entonces apareció el factor diferencial de los 'colchoneros'. Falcao le hizo un nudo a Albiol y le puso una maravillosa pelota en profundidad a Diego Costa. Éste corrió, le pegó con más ganas que calidad, y el cuero entró llorando para alborozo rojiblanco. 

El Atleti se había levantado. Había devuelto el puñetazo y empezaba a dejar claro que poder, podía. Y siguió encaminando el choque hacia unos derroteros que le beneficiaban. Presión asfixiante, escasa aparición de los 'cracks' merengues, intensidad brutal, agresividad constante en cada balón dividido, barullo y pocos espacios. Y de vez en cuando, soltaba un latigazo demostrando que estaba muy vivo. De fondo, la atronadora hinchada atlética avisaba a Neptuno de que no se durmiese, por si acaso. Mientras tanto, el Madrid se estrellaba hasta tres veces con la madera, lo que significaba que era un día especial. La suerte que le había abandonado durante 14 años en los enfrentamientos capitalinos le visitó ayer de forma repentina.

Minuto 98. Cuentan que un aficionado mordía en ese instante una bufanda del Atlético de Madrid. Parpadeó y se pasearon por su cerebro una sucesión de diapositivas que acontecían 24 partidos sin superar a los de blanco, dos años en segunda sin tan siquiera visitarles, la maldición de Torres ante Casillas, los goles en los primeros compases que hacían descomponerse a cuerpos rojiblancos, las goleadas sonrojantes encajadas en su propia casa, la continua burla del vecino y la rabia tragada de forma incesante durante tanto tiempo. Abrió los ojos y vislumbró a un brasileño perpetrando el Bernabéu. Era Miranda. Aunque eso importaba poco. Era uno de los suyos. Saltó, grito, se desmelenó. Y apretó los dientes. Ya no se podía escapar. Pero eran el Atleti y quedaba aún demasiado por sufrir. 

Apareció un héroe inesperado  nacido en 1992, cuando el Atleti aún miraba sin complejos al Madrid. Cuando Schuster y Futre marcaron la senda a seguir a Diego Costa y Miranda. Entonces, vino al mundo Thibaut Courtois. Él era el elegido para culminar la venganza de una noche épica, salvando a una afición que había sufrido demasiado como para llevarse otro chasco. Ayer el palo lo dieron ellos. Siempre caminaron con la bufanda al cuello, pero ahora lo hacen con la cabeza más alta. Siempre podrán decir que el Madrid gana más derbis, pero ellos más finales, y que hacen de la castellana su lugar fetiche cuando de conseguir algo realmente capital se trata. A hombros de Diego Pablo Simeone, el Atlético y los suyos han recobrado la dignidad, han recuperado la identidad perdida, y empiezan a no parar de encontrar motivos para sonreír de forma casi permanente. Aunque el 'Cholo' seguirá apretando los puños reclamando la intensidad que requiere la defensa de un sentimiento inmenso. ¡Felicidades!.

13 de mayo de 2013

Un guión de ensueño


"He visto películas con peores guiones que éste". Así sentenciaba Roberto Martínez poco después de haberse coronado campeón de la F.A. Cup con el Wigan Athletic. Es una de esas frases que sientan cátedra. Acierta de pleno Roberto, buen conocedor de una película de la que ha sido actor, primero, y director ahora. Es un 'filme' enrevesado, ya que en el cine con frecuencia gana el bueno, el humilde o el más desamparado. Pero en la vida, y en el fútbol, las cosas funcionan de maneras bien distintas.

Lo sabe bien el que ahora es uno de los técnicos de moda en Inglaterra. Allí se plantó en 1995. Roberto Martínez era un absoluto desconocido en el Wigan, al igual que Wigan lo era para él. Su fútbol le hizo meterse rápido a la afición 'latics' en el bolsillo. Y ojo. Se convirtió en el primer español en anotar un gol en la F.A. Cup. El principio de una bonita amistad. Roberto continuó varias temporadas en Wigan, con el que consiguió el ascenso a la tercera división. Se marchó, y dejó en la retina de los aficionados ese aroma que cuando te hace volver a verle en vídeo o tan solo en un cromo, te saca una sonrisa. Un bonito recuerdo. Quizás lo mejor que puede dejar un futbolista grabado en un hincha. Punto y aparte. La historia aún tenía reservada varios capítulos, desafiando el dicho que pone en tela de juicio las segundas partes.

Y allí volvió en 2009. Se presentó como un absoluto conocedor del club. Pero también con algo más. Había colgado las botas un par de años antes. En ese transcurso de tiempo, Roberto se labró una breve pero loable trayectoria al frente del Swansea. Trabajo, trabajo y más trabajo. Saber explotar unos recursos que andan lejos de la mayoría de rivales con los que le toca competir. Son algunos de los ingredientes de su receta mágica. 

A esto hay que añadir un plus. A Roberto le importa mucho la forma con la que se consigue el fin. Apuesta por un juego estético. Resulta agradable para la vista el observar un partido de su equipo. Está hecho a su imagen y semejanza, y eso es algo de lo más meritorio que puede conseguir un técnico. Esto le ha convertido en uno de los referentes de los que aún creen en el fútbol con ciertas dosis de romanticismo. Esos que se niegan en dar por ganador al que tiene la cartera más repleta. Roberto nos ofrece un producto que aúna la mezcla perfecta entre pragmatismo y seducción. Algo que merece realmente la pena.


Por delante tiene los que probablemente sean sus dos últimos partidos en Wigan. Debe ganarlos. De lo contrario la película acabará con un final agridulce. Hay numerosas posibilidades de que así sea. Necesitan otra proeza. Pero de momento, Roberto Martínez  y los suyos han conseguido hacer del Wigan algo de lo que muchos hablan, y eso es bastante más difícil de lo que parece. Y sobre todo, han conseguido que esta película sea enormemente apetecible.