8 de noviembre de 2012

Ellos no necesitan correr...


Como en cualquier clase de estudiantes o en cualquier trabajo grupal, en el fútbol también hay alumnos aventajados. Estas personas destacan por tener cualidades superiores al resto del colectivo, bien mentales, bien físicas o en este caso, cualidades técnicas. Son personas que inspiran confianza al resto de sus compañeros, que poseen una virtud especial que los hace destacar en los momentos más difíciles, son los encargados de hacer que un trabajo simple pueda convertirse en un trabajo espectacular. Estas cualidades no se entrenan a lo largo de la vida, se pueden moldear o se pueden adaptar a determinadas ocasiones, pero los que la poseen es simplemente porque han nacido con ellas. Son superiores. Esta capacidad les lleva en multitud de ocasiones a liderar a su grupo ante retos difíciles, ya que poseen tanto la confianza de sus superiores como de sus inferiores, son personas en las que se puede confiar para llevar a cabo cualquier tarea, pondrías la mano en el fuego por ellas porque sabes que siempre te van a dar el resultado óptimo. Su cerebro va más allá que el del resto de sus compañeros, piensan más rápido, piensan mejor. Pero lo más increíble de todo es que lo hacen “como si nada”, es algo tan natural en ellos que a veces asusta. No necesitan estudiar, no necesitan mancharse las manos, no necesitan correr.

Les basta con pensar. Su cerebro funciona como un engranaje perfecto, sus neuronas van tan rápido que pueden permitirse frenar sus otros órganos. En fútbol, que es lo que nos interesa, estas personas destacan por hacer lo extraordinario sin necesidad de llevar al límite sus piernas. No necesitan presionar, no necesitan meterse un sprint de 30 metros, no necesitan medir su fortaleza física con la de sus rivales, ellos ganan de otra manera. Una información, un pase, una jugada… ya está, acaban de dibujarte un gol, te acaban de ganar el partido, no precisan de más. Normalmente, estas personas, estos jugadores, solo destacan por eso. No son muy rápidos, no tienen un físico privilegiado, no son guerreros. Son flacuchos, no llevan peinados extravagantes, no van a la última moda… pero son silenciosos, pensadores, elegantes. Les encanta contemplar el juego, analizar cada detalle, les encanta levantar la vista del césped e imaginar mil jugadas, mil formas de hacer daño, y sobre todo, les encanta elegir la opción correcta. Siempre la opción correcta, no fallan.


Y es aquí donde entran nuestros protagonistas de hoy, expertos en accionar esa neurona diferente, magos del balón, ejecutores de jugadas. No vamos a entrar en análisis, para que, todos sabemos quienes son, llevan años haciéndonos disfrutar de su juego, levantándonos del sofá con un simple gesto técnico. Son esa clase de jugadores por los que merece la pena ver un partido o comprar una entrada. Estoy seguro de que muchos de los que habéis leído esto habéis imaginado a ese jugador en vuestra mente, no tienen por qué ser necesariamente los de la imagen. Muchos son los nombres que citar, a lo largo de la historia ha habido grandes “superdotados del balón”, hoy los sigue habiendo y mañana los habrá, podemos estar tranquilos en ese aspecto. Solo nos toca rezar para que uno de ellos juegue algún día en nuestro equipo, que los disfrutemos de primera mano y no nos tengamos que conformar con verlos en la distancia. Si usted tiene a alguien así en su equipo solo me queda darle la enhorabuena, ya que no son muy comunes, todo lo contrario. Es más, el ser tan poco frecuentes es lo que les hace más increíbles todavía. Recuerden, ellos no necesitan correr...